domingo, 18 de noviembre de 2007


La privación

La privación se define como la pérdida de lo que se poseía o gozaba.
El sindrome de privación es un conjunto de síntomas psíquicos y/o físicos que se producen tras la privación repentina de algo que solía consumirse regularmente, por lo general drogas. Cuando hablamos de síndrome hablamos de un cuadro clínico. En la psicología y psiquiatría cuando se habla del síndrome de abstinencia o privación se habla de un cuadro que se caracteriza por la angustia, el desasosiego, náuseas y dolores abdominales, sufridos por un farmacodependiente cuando es privado, voluntaria o involuntariamente, repentinamente de la droga. Los síntomas varían dependiendo del nivel de adicción y del tipo de droga usada.

Sin embargo quiero hacer una diferencia entre la abstinencia y la privación, sin duda alguna son términos similares y apuntan al no consumo de cierta sustancia, producto o actividad. Sin embargo me parece que la abstinencia pasa más bien por una decisión voluntaria, uno se abstiene de manejar cuando toma, de comer grasas y azucares cuando hace dieta, etc. La privación en cambio puede ser impuesta por factores externos. Cuando se termina una relación de pareja uno se ve privado del amor, la vida en pareja y las relaciones sexuales (al menos en el plano afectivo), cuando se instaura un gobierno autoritario la ciudadanía se puede ver privada de ciertos derechos, la libertad de expresión por ejemplo. Tantas veces nos vemos privados repentinamente de algo que estuvo incondicionalmente con nosotros.

La privación puede desencadenar una serie de efectos en personas y/o grupos, que pasan por diversas fases para llenar el vació que deja la pérdida de lo que se poseía, y es justamente a eso a lo que apunta el titulo de este blog, no a el síndrome de abstinencia que se manifiesta al interrumpir el uso de sustancias adictivas, sino al síndrome que causa en todos nosotros vernos privados de algo que necesitamos, añoramos, deseamos o gozamos.

La privación activa mecanismos extraños, desde negación, aislamiento, angustia y miedo hasta manías y euforia.

¿Qué hacer con el vacío que deja aquello que se ha ido?

Tal vez es necesario, de vez en cuando –muy de vez en cuando-, privarnos de aquello que nos acompaña cada día -personas, música, comidas, dormir- para reinventarnos y descubrir el valor que le asignamos a cada cosa. Pero esas horas, días, meses o años de privación, voluntaria o involuntaria, presentan un gran desafío y a la vez una nueva comprensión de nuestros mundos. La privación de esas pequeñas y grandes adicciones cotidianas abre puertas a nuevas realidades y procesos de selección.

Esto no es más que una manera de lidiar con mis propias privaciones.

3 comentarios:

cloro dijo...

muy buena temática.. y tanto se puede refelxionar en torno a la privación.
Hasta qué punto o en qué momento es sabio o talvez bueno privarnos voluntariamente de esas adicciones, o mañas que tanto nos gustan, pero sabemos q nos hacen mal.. y que pasa después?
hmm.. mañana podría comentarte algo un poco mas claro.. ahora hay mucha confusión para mi.
estoy privada de mi seguridad de vivir, o de mi seguridad del futuro (?)
un beso

quiero leer maaaaaas!

sebastian dijo...

He pasado por las privaciones mencionadas, son cosas que creo que a cada persona le ha tocado enfrentar en algún momento de su vida. La privación a amar es una de las más dolorosas, por que uno se siente lleno de algo que sólo una persona puede recibir, pero no lo quiere. En base a eso puedo decir que el tiempo es la herramienta mas útil pero menos valorada cuando se esta pasando por eso, además, el tiempo se transforma en algo virtual, pasa lento, a otro ritmo que el normal de la gente lo percibe. Ahí comienza la desesperación. Se trata de acelerar el tiempo, olvidándolo por un rato acudiendo al ocio, a dormir y a carretear, actividades que hacen que el tiempo vuele, pero no son productivas. Entonces uno se atrasa en las cosas que realmente tienen importancia, obtiene malos resultados, terminando en una frustración por las malas decisiones tomadas y así todo comienza a tomar forma de un círculo vicioso, que puede volver a la privación algo realmente serio y con consecuencias negativas.
Es difícil ser capaz de enfocarse en lo que realmente importa cuando se está pasando por una etapa de privación, pero creo que el tiempo es la herramienta de la cual hay que aferrarse y tratar siempre de hacer las cosas bien. Dejar atrás el pasado soltando las amarras y mirando hacia delante, sin mirar atrás. Finalmente, uno estará riendo solo de por qué ya no duele el pecho cuando se piensa en el asunto y estarás libre, sin privaciones.

Anónimo dijo...

rererrr